Narrativa
Historia a traves del archivo
La hermandad tiene su origen en 1963, nacida por iniciativa de un grupo de vecinos del entorno de la Parroquia de Santa Ana. En 1967 se aprueban sus primeras reglas y en 1972 queda erigida canónicamente, consolidándose como una corporación de marcado carácter popular y de fuerte vinculación con su barrio. El paso de misterio está presidido por el Santísimo Cristo del Perdón, obra del escultor jerezano Francisco Pinto Berraquero, bendecida en 1967. La imagen representa a Cristo crucificado en el momento en que dirige su mirada al buen ladrón, evocando la escena evangélica del perdón. Desde el punto de vista iconográfico, se trata de una interpretación singular, que combina rasgos del clasicismo con una cierta modernidad en el tratamiento anatómico y expresivo. El cuerpo, atlético y proporcionado, presenta una disposición serena, mientras que el rostro transmite una mezcla de dolor contenido y misericordia. La sobriedad del conjunto refuerza el mensaje teológico de la advocación. En el mismo paso aparece María Santísima del Perpetuo Socorro, dolorosa anónima fechada en el siglo XIX. La imagen, que en sus orígenes perteneció a otra corporación, destaca por la intensidad de su expresión, con un marcado rictus de dolor acentuado por la disposición de sus labios y la mirada elevada. Tradicionalmente ha presentado lágrimas en sus mejillas, reforzando su carácter de dolorosa clásica. Aunque en sus inicios procesionó al pie de la cruz, en la actualidad su presencia en el conjunto ha variado a lo largo del tiempo, reflejando la evolución de la hermandad. La cofradía realiza su estación de penitencia en la jornada del Viernes Santo, caracterizándose por un cortejo sencillo y profundamente devocional. Su identidad se apoya en la cercanía con el barrio y en la fuerza simbólica de su titular cristífero, que centra su mensaje en el perdón y la redención.